25 Abr ¿Cómo convertir una buena idea en un proyecto rentable?

El mundo está lleno de emprendedores creativos lo cual es bueno, pero el lado negativo de esta abundancia de optimistas es que muchos de ellos creen que el entusiasmo es un buen sustituto para el sentido común y la adecuada preparación. Vivimos en una sociedad altamente competitiva donde se nos hace creer –frecuentemente con intereses no genuinos- que si queremos algo, sólo tenemos que desearlo y esforzarnos al máximo trabajando día y noche imparablemente y a contra-reloj. Si esa fuera la receta para éxito el mundo estaría pletórico de millonarios.

Desde luego que el trabajo duro ayuda mucho, pero trabajar duro para un proyecto mal estructurado es como lanzar buenas semillas sobre un terreno estéril. Una buena idea tiene el potencial de convertirse en un buen negocio sólo si cumple con algunos de los siguientes requisitos:

Capacidad de liderazgo.- Entendida como el potencial que tenemos para manejar no solamente a un equipo humano sino también para lidiar con diferentes retos y desafíos que son comunes en el día a día empresarial. La capacidad de liderazgo también implica habilidades comunicativas e inteligencia emocional. Afortunadamente el liderazgo no es necesariamente algo innato y de hecho se puede desarrollar con el entrenamiento apropiado mediante talleres, cursos y sesiones de coaching muy de moda en estos tiempos.

Capacidad de entrega.-Transformar una buena idea en un proyecto rentable implica como habíamos mencionado, un gran esfuerzo no solamente físico sino también mental y emocional. Un proyecto recién iniciado suele ser especialmente demandante en tiempo y esfuerzo. Por lo general las personas con poca vitalidad y energía suelen fracasar tempranamente porque son incapaces de aportar la cuota necesaria en esfuerzo y dedicación que impulsa todo negocio y lo convierte en sostenible.

Experiencia.-La experiencia puede ser considerada como un catalizador en el proceso de la puesta en marcha de un proyecto empresarial. Si bien es cierto que no es indispensable, se puede decir que facilita mucho las cosas y reduce considerablemente la probabilidad de fracaso. Tiene sentido iniciar un proyecto que tenga que ver con actividades dentro de nuestro campo de experiencia y conocimientos, en caso contrario es aconsejable desde toda perspectiva optar por un entrenamiento previo y considerar la opción de un entrenamiento continuo que mejore las habilidades empresariales en el rubro elegido.

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